martes, 1 de enero de 2013

Incluye las dosis


Mi suegro, Don Cliserio Olivares, le decía a mi mujer: "Llámame, y te llamo", es decir, si ella tomaba la iniciativa de llamarle por teléfono, a los pocos días él le llamaría a ella, en el entendido de que con esto se establecería un hábito de comunicación. Quizás era algo extremo tratándose de dos parientes tan cercanos como padre e hija. Pero cada vez que pienso en mis corresponsales, no puedo menos que recordarlo y estar de acuerdo con él.

¡Salud Sr!

Yo escribía cartas, muchas cartas. Tenía el hábito de escribir cartas. Pero la falta de reciprocidad y nula iniciativa por parte de los corresponsales casi terminó con ese hábito.

Digo casi porque de vez en cuando me nace el deseo de escribirle una carta a alguien. Por lo menos esa cosquilla aún sale de vez en cuando. Pero de pronto recuerdo que la mayoría de mis corresponsales, por llamarlos de algún modo, son unos malditos ingratos de los que tengo años quejándome. Más de una vez los he castigado dejándoles de escribir para después arrepentirme y volverlo a hacer y no pasa mucho tiempo para que me recuerden el motivo por el que dejé de escribir en primer lugar.

Qué poca madre!

El asunto me encabrona. Quizás le doy demasiada importancia.

Lo que sí creo que en definitiva debo dejar de hacer, es desperdiciar mi saldo de celular mandando mensajes que no tendrán respuesta.

Pero extraño escribir cartas.

De modo que, a la chingada. Volveré a escribir cartas. Será mi propósito para este 2013 alimentar la que considero una saludable costumbre de comunicación.

Pero buscaré nuevos corresponsales.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Bad Dog

Las manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K. Se revolvió pero sus mandíbulas no cedieron. Se oyó el crujir de los huesos del brazo, seguido del grito agudo de la víctima. El hombre soltó al animal, tomó su arma y cortó cartucho. Se disponía a matar al can cuando sonó el silbido. La fiera soltó al pequeñajo y se sentó, obediente. Ambos miraron a la mujer sorprendidos. La pistola apuntó hacia ella, que se limitó a chasquear los dedos teatralmente.

K atacó de nuevo, esta vez, a los testículos del pistolero.

 

NOTA: Este es uno de los microrrelatos mencionados con los que participé en el Getafe Negro. - CGG

Egoísta

Las manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K. Este sujetó las muñecas de su agresor pero era inútil, el agarre era férreo. El gorila lo elevó, deslizándolo por la pared, sus pies se despegaron del piso mientras su vista comenzaba a nublarse. El otro tipo parecía aburrido, se llevó un cigarro a la boca y sin encenderlo comenzó a hurgarle el bolsillo del saco. Lo encontró enseguida. "No puede ser" - pensó. De inmediato se dio cuenta de la gravedad del asunto. Sacó su pistola y poniéndola en la sien del grandote abrió fuego. K boqueaba mientras se liberaba de las manos que hacía un instante lo aprisionaban.

- "¿Porqué...?" - comenzó a preguntar.
- "Esto no se comparte." - dijo el pistolero mientras le ponía el cañón en el cuello. - "¿dónde lo has conseguido? ¿dónde está la parte que falta?"
- "Tú lo has dicho. No se comparte."

Un nuevo disparo sonó en la noche.

 

NOTA: Este es uno de los microrrelatos mencionados con los que participé en el Getafe Negro. - CGG

Sí... soy un necio!

Gracias a mi amiga Gloria Garcia, quien tuvo a bien enviarme información sobre Getafe Negro, el festival de novela negra de Madrid. Yo no lo conocía y fue grato hacerlo, ya que duré algunos años pensando únicamente en la Semana Negra de Gijón. Ahora quiero conocer más!
Getafe Negro ofreció la oportunidad de participar en un certamen de microrrelatos. Las bases de participación eran algo ambiguas. En la página oficial decía, entre otras cosas, que los participantes debían ser residentes en España. Pero en la forma de registro, hospedada en el sitio de www.escueladeescritores.com decía que no importaba el lugar de residencia. Con esto, decidí participar.¿Para que, si ya estaba yo convencido de que esas cosas sirven solamente para chiquear a los compas de los organizadores y para que éstos últimos se hagan de prestigio? Bueno, esa idea no habrá quien me la quite. Sin embargo lo chido es que sirvió como detonante para que yo pudiera sentarme un rato a escribir. Además este año la República Checa fue el país invitado del festival y como homenaje a su máximo exponente, Franz Kafka, y a una de sus obras maestras, El proceso, la base principal del certamen fue utilizar una de sus últimas frases en los microrrelatos de género negro: "Las manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K.". A partir de ahí, se disponía de un máximo de 150 palabras para completar la historia. Un buen reto, y con esta motivación puse manos a la obra y escribí un par. Fue divertido, de modo que los pondré a consideración de los amigos que visitan este sitio.Gracias!



martes, 23 de octubre de 2012

Temporada de Calaveras 2012 - Emilio




Emilio González


Presurosa la Muerte buscaba
por todos lados al bandido.
Por ningún lado lo encontraba.
Estaba bien escondido.

Emilio está muy callado.

No quiere ya otro tropiezo.
Tarde tiene anotado
que lengua guarda pescuezo.

No va al Palacio de Gobierno,
tampoco a Casa Jalisco.
De tanto recuerdo materno
ya lo tienen muy arisco.

Ya en los medios no declara
y por lo menos es ganancia
que no esté enseñando la cara
publicando su arrogancia.

El que no hable está muy bueno,
más sus actos son muy fieros,
pues del erario abusa sin freno
dando prebendas a terceros.

Logró que este sexenio
rayara en lo circense
y que lo llamen con ingenio
"El Medioevo Jalisciense".

Ni la resaca ni el asquito
le imponen alguna censura
para acompañarse del mojito
en estos meses de clausura.

Se acerca el Día de Muertos
y está llegando la hora
de desfacer los entuertos
que nos hizo este malhora.

martes, 16 de octubre de 2012

No hago otra cosa que pensar en ti



No hago otra cosa que pensar en ti.
Por halagarte y para que se sepa,
tomé papel y lápiz y esparcí
las prendas de tu amor sobre la mesa.

Buscaba una canción y me perdí
en un montón de palabras gastadas.
No hago otra cosa que pensar en ti,
y no se me ocurre nada...

Enciendo un cigarrillo, y otro más.
Un día de estos he de plantearme
muy seriamente dejar de fumar
con esa tos que me entra al levantarme.

Busqué mirando al cielo inspiración
y me quedé colgao en las alturas.

Por cierto, al techo no le iría nada mal
una mano de pintura.

Miré por la ventana y me fugé
con una niña que iba en bicicleta.
Me distrajo un vecino que también
no hacía más que rascarse la brageta.

No hago otra cosa que pensar en ti,
nada me gusta más que hacer canciones.
Pero hoy las musas han pasao de mi.
Andarán de vacaciones.

No hago otra cosa que pensar en ti,
pero los versos huyen de mis manos.
Y es que las musas han pasao de mi.
Se habrán ido con el Nano.

- Joaquín Sabina

martes, 29 de noviembre de 2011

Anatomía de un albur: Los Chambelanes


Manolo Buenrostro (izq), Carlos G. Garibay (centro) y Luis Cisneros (der)


Escribir un libro
es como un orgasmo.
Publicarlo, por otro lado,
es un pedo mundial.

- Diego Moreno Maldonado


Esta aventura ha estado llena de anécdotas que he pensado en registrar. Alguna vez pensé en hacerlo de modo ordenado y cronológico pero creo que eso será difícil, de modo que lo haré conforme me vaya saliendo la inspiración.

Por favor no me pregunten acerca de mis criterios de selección para las personas que elegí para que me acompañaran a presentar mi primer libro, Elvis es un buen tipo. Hay tantas personas importantísimas de un modo que no puedo medir ni clasificar que... vaya, no hay mesa así de grande. Baste saber que mis dos grandes amigos y compañeros de viaje, Luis Cisneros y Manolo Buenrostro estuvieron contemplados desde que comencé a planear en verdad el asunto. Felizmente ellos dos quisieron y pudieron hacerlo y todo fue inmejorable.

Debo agradecer y mencionar a Don Horacio Moreno Maldonado, quien gentilmente accedió también a acudir al evento pero algunos asuntos impostergables con motivo de su salud le impidieron hacerlo. Era importante para mi porque es una de las personas que desde un principio ha servido como guía y referencia para mi. Esto no ha terminado y sigo deseando que me acompañe en las siguientes.

Un par de días antes del evento recibí un buen susto por parte de mis presentadores. Hablé con Luis para confirmar la fecha, hora y lugar y del otro lado de la línea escuché un preocupante ¿el jueves? ¡puta...! si, está bien!. Después, Manolo me dijo que ese dia tendría una conferencia ineludible... y Don Horacio me informó sobre su asunto de salud...

No quería pensar en invitar a nadie más con tan poco tiempo. No me parecía de buen gusto. Algunos buenos amigos a quien con gusto contemplé también ya me habían informado sobre inconvenientes en su agenda y sobre su falta de tablas al hablar en público. Afortunadamente Manolo me confirmó, horas más tarde, su asistencia. Todo bien de nuevo.

Cuando invité a mis presentadores en realidad no me puse a pensar sobre lo que ellos tuvieran que decir, no pensaba aún en un orden de intervención ni en ninguna línea argumental. Simplemente pensaba que lo que fueran a decir estaría bien. Por eso fue sorprendente cuando un par de días antes del evento Manolo me llamó y me leyó todo lo que ya tenía preparado, incluso me sugirió que él interviniera primero. Fue sorpresivo aun y cuando el ya había hablado de escribir un speech. En vista de que Manolo estaba preparándose y hablando del orden, quise ponerme de acuerdo también con Luis y me dijo sencillamente que también estaba preparando algo. Hasta ese momento yo estaba tranquilo porque en el caso de mi intervención, sabía que simplemente iba a dejar que fluyera lo que sentía, pero en realidad yo no había preparado nada. Era un reto. Mis amigos estaban preparando lo que iban a decir y yo simplemente iba a hablar. Estaba listo desde hacía un año. No necesitaba el apunte.

Había un detalle que arreglar también. Había pensado que otro de mis buenos amigos, Gustavo Castro, cuya participación en esta aventura narraré en otro capítulo, hiciera las veces de moderador o presentador. Me parecía el indicado, como anfitrión del lugar. Pero cuando se lo pedí se puso nervioso y declinó la invitación amablemente como los otros amigos a los que el micrófono no les atrae. Pero también me dijo algo que me ayudó mucho pues me dio algo más de seguridad: Tú no necesitas un moderador. Tú puedes moderar. Te he escuchado en las entrevistas que te han hecho en la radio y puedes hacer eso más que bien. Mi nerviosismo ante el evento era solo ante la logística. Hablar en público no me molesta para nada, sin embargo sus palabras fueron más que bienvenidas y hoy las agradezco con afecto.

Alguna vez quizás pueda expresar la sensación de ver a tanta gente esperando a escuchar lo que va uno a decir. Fue distinto a los 15 años de profesor. La vez en que toda la afición técnica de la Arena Jalisco me mostró su dedo medio cuando al centro del cuadrilátero y micrófono en mano me declaré seguidor de los rudos cuando era editor de DSD la Tercera debe de haber servido para curtir el asunto. Saludé y agradecí la asistencia de los que estaban presentes. Procedí a presentar a mis dos acompañantes en el orden acordado y después le cedí la palabra a Manolo.

Fue gratificante ver que la concurrencia estaba poniendo atención e interés a las palabras de mi amigo. Habló sobre las dificultades que como novel e independiente escritor debí de haber pasado para poder publicar y hacer llegar mis letritas a la gente. Mencionó los problemas ocasionados por el déficit de lectura que hay en México y conminó a fomentar la placentera actividad de leer. El primer y merecido aplauso fue para él.

Luis se adentró en los conceptos del género de la novela negra, habló al auditorio sobre la influencia que han tenido estas historias en mi y compartió sin ser revelador algunos textos de mi novela, abriendo con esto, el apetito de los lectores y haciéndose merecedor también del aplauso.

Fabuloso.

Lo único que lamenté fue haberme sentado a presentar mi libro sin un pisto en la mano.

Ya habrá ocasión de hablar sobre lo que yo terminé diciendo. Hoy simplemente haré patente mi agradecimiento a mis dos amigos, que me han acompañado en incontables momentos desde la infancia, la adolescencia, la llegada a la edad adulta y hoy que estamos cerca de los cuarenta. Este fue solamente uno de los primeros pasos, me queda mucha chamba, pero son cosas que he soñado y planeado por años y el que el día de mañana yo pueda decir y recordar que Luis y Manolo me acompañaron en esta mi primer presentación de un libro no tendrá precio.

Gracias a los dos.